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¿Porqué ir a una consulta psicológica?

La exposición al estrés del trabajo, de la familia, de la situación económica, de la pérdida de un ser querido, de un conflicto de pareja o de una enfermedad crónica, puede hacer que en un momento determinado una persona sienta que la situación le sobrepasa, piense que le va a ser imposible superarla o llegue a negarla o evitarla porque se cree incapaz de abordarla. Este es el momento de ir a una consulta de psicología. En situaciones como éstas, un profesional de la psicología puede ayudar a poner en marcha un conjunto de herramientas y recursos personales que permitan afrontar el problema de manera positiva, y así evitar que un hecho temporal se convierta en algo más permanente que cueste más trabajo superar. Romper con los prejuicios, sobre las consultas de psicología tanto sociales como personales favorecen el bienestar y evitan no sólo cronificar los síntomas, sino que también, nos evitan el periplo de las visitas a otras consultas de profesionales que pueden no dar fácilmente con la solución a los problemas.

Todo cambio requiere la voluntad de cambiar, encontrar el camino para hacerlo y trabajar con constancia. ¿Quieres intentarlo?

Lee a continuación: algunos mitos que conviene desmontar sobre ir a una consulta psicológica:

a tener en cuenta

Algunos mitos que conviene desmontar:

“Al psicólogo sólo van los débiles de carácter”

Falso. Imagínate que digo que los únicos futbolistas que se lesionan son los más flojos. Cualquiera que ha visto fútbol sabe que precisamente los que se lesionan son los que más se arriesgan, los que luchan, los que siempre están ahí. Son precisamente los que no se arriesgan los que nunca tienen que ir al fisioterapeuta. En la vida pasa igual, puedes haber vivido muy intensamente tu vida, ser muy fuerte, haber manejado situaciones muy complicadas, ya pesar de ello “lesionarte”. Precisamente, es débil de carácter aquel que no quiere reconocer su lesión, el que se oculta por aparentar su fortaleza y no afronta directamente su problema.

“Al psicólogo sólo van los locos”

Falso. Como digo en el apartado sobre temas que trabajo, en la inmensa mayoría de los casos los pacientes vienen con síntomas de ansiedad o depresión mínimos que se pueden tratar con cambios de apreciaciones o de conductas efectivos, fáciles, y sencillos. Decir que al psicólogo sólo van los locos es algo tan ridículo como decir que al médico sólo van los enfermos graves o que al abogado sólo van los asesinos..

“Un psicólogo es como un amigo”

Falso.Un psicólogo no es un amigo ni un familiar (de hecho, no es recomendable que el terapeuta tenga una relación personal con el paciente) , no es sustituto de un amigo ni pretende serlo, y del mismo modo, un amigo no puede ayudarnos de la manera que nos puede asesorar un profesional de la psicología, por dos motivos fundamentales. En primer lugar, el psicólogo es un profesional que utiliza terapias y métodos científicamente contrastados como válidos. Del mismo modo que una persona no deja que un amigo que no es médico le opere, por muy amigo que sea y por mucho que el amigo lea páginas de internet de medicina, las técnicas que utilizamos los psicólogos no son de amplio conocimiento entre los no profesionales y éstos no necesariamente las utilizan de manera correcta. En segundo lugar, el psicólogo no está en tu ámbito de sentimientos. No se ve afectado emocionalmente por las cosas que te pasan y su consejo está más relacionado con la percepción objetiva que ofrece la razón y menos con la percepción subjetiva que ofrecen las emociones. En este sentido, las estrategias de afrontamiento de los problemas van a estar más orientadas hacia estrategias basadas en el control del problema ofreciendo soluciones que estrategias basadas en el control de las emociones, ofreciendo consuelo. Está científicamente demostrado que las primeras ofrecen un mejor bienestar emocional que las segundas, pese a que son éstas las más utilizadas por los “amigos”.

“Está mal visto tener que ir al psicólogo”

Falso. Bienvenido al siglo XXI. Todo el que entienda las demandas que la sociedad ejerce sobre las relaciones de pareja, de amistad o de trabajo y que se implique llenamente en ellas, entiende que, aprender nuevas técnicas y nuevos recursos de afrontamiento nos puede ayudar a ser más fuertes y más felices. Por eso, asignarle una carga negativa a ir al psicólogo es no entender los retos que presenta la sociedad de hoy.

“Yo no voy a ir al psicólogo porque no creo en la Psicología”

Falso. Yo tenía una amiga que decía que las dos asignaturas que más le costaban en sus estudios eran la religión y las matemáticas porque las dos eran cuestión de fe. Que la religión es cuestión de fe, es incuestionable, ¿pero las matemáticas? , parece obvio que no. Pues en Psicología tampoco. La Psicología es una ciencia, no una religión. Es cierto que debe existir confianza en el profesional, pero como la puedes tener en un médico, abogado o asesor financiero. Y por una razón muy sencilla, sin confianza no hay colaboración. Si vas a un médico en el que no confías no te vas a tomar a tomar el tratamiento adecuadamente y no te curas. Si no le cuentas a un abogado toda la verdad de tu situación planteará una defensa equivocada y probablemente perderás el juicio. Con el psicólogo es lo mismo, si no confías, si no sigues las pautas, si no dices la verdad. Obviamente el psicólogo no puede ayudarte, y con toda seguridad tu creencia de que la psicología no vale para nada, se confirma. Pero no es fallo de la psicología, que con procedimientos científicos tiene más de 150 años de historia. Es tu actitud la que puede invalidar, la medicina, el derecho o la psicología.

“Un tratamiento psicológico se sabe cuándo empieza pero no cuando termina”

Falso. Los tratamientos no son eternos.  El objetivo es  que el profesional ayudar al paciente a  encontrar las estrategias adecuadas para manejar la situación de conflicto, de hecho un buen profesional debe estar seguro de que el paciente no desarrolle una relación de dependencia de largo plazo. Al principio y después de unas pocas sesiones se comienza a  experimentar mejoría. Es cierto que, para conseguir todos los objetivos previstos es necesario un proceso más largo, pero podríamos decir que  un promedio de unas 20 sesiones podría ser una estimación óptima.

“Todos los psicólogos son iguales. Yo ya fui a uno y no me valió para nada”

Doblemente Falso. Primero no todos los psicólogos son iguales. No es lo mismo ir a un psicólogo psicoanalista que a un cognitivo conductual. Por eso es importante entender dónde vas y por qué vas. Del mismo modo no es lo mismo ir a un psicólogo clínico, con una especialidad reconocida por el Ministerio de Sanidad que un psicólogo  que no la tenga, y por tanto y  aunque puede legalmente desarrollar algunas competencias profesionales psicológicas, no puede las competencias un especialista.

Por último, incluso dentro de la psicología clínica y de una misma orientación, hay grandes diferencias de un profesional a otro. Nadie duda que hay ginecólogos, traumatólogos o cardiólogos mejores que otros. Cuando elegimos uno de ellos, miramos sus cualificaciones, su experiencia, preguntamos a las personas que nos rodean si tienen referencias de él o ella, etc. Y luego vamos….y puede gustarnos o no. Si no nos da el tratamiento que nos parece adecuado, no concluimos por ello que la ginecología, traumatología o cardiología no vale para nada. Entendemos que ese profesional no es válido o no ha acertado con nuestro diagnóstico, sin dejar de ir al especialista el resto de nuestra vida.