-¿Cuantas veces has podido decir eso en los últimos días, semanas o incluso meses?… “¡Dios mío con lo que costó que se comiera ese cuenco de puré!…¡una hora y media, cantando, jugando, haciéndole mil monadas y… cuando casi estamos terminando, todo fuera, se ha puesto perdido! …. ¡que angustia tan grande, con lo que eso implica…!”- ¿Te ha pasado recientemente?, ¿hoy quizás? Y ¿cómo has reaccionado? ¿Te has solidarizado mucho con tu hijo/a hasta el extremo de ponerte a vomitar al compás de él/ella? O ¿Quizás te has enfadado tanto que incluso has llegado a gritar, llorar y/o desesperarte?  ¿Has llegado a pensar en darle de comer el …-¡ejem!-….otra vez?

No te preocupes, no te sientas mal, son muy normales este tipo de reacciones, a muchos nos ha pasado en alguna ocasión. La situación a veces desborda, te sientes muy responsable de la conducta de tu hijo/a y especialmente culpable y frustrado/a si no come todo lo que tú crees que debe tomar. Pero, se repite demasiadas veces, ya casi todos los días ¿verdad? Bien, no te preocupes, esto tiene un nombre y una forma de controlarlo, ¿quieres verlo?

Se llama vómito crónico o psicógeno. Este tipo de vómito es simplemente una regurgitación de la comida ya tragada, no tiene una causa orgánica y su comienzo puede ser por casualidad. Ssin embargo, se suele convertir en persistente por la atención que recibe, por nuestra parte, cuando se producen*.

¿Qué podemos hacer para controlarlos? Pues yo os propongo las siguientes pautas:

    Elaborar una gran cantidad de comida, como para realizar varias tomas.

     Preparar su plato con la cantidad adecuada a su toma y sentarnos con un ambiente adecuado y agradable para comer.

     Comenzar con la comida, dándole elogios constantes como por ejemplo:  “Que bien estás comiendo, cielo…” “estoy muy

     contenta/o… Lo estás haciendo fenomenal”

     Si se lo toma todo, apláudele y felicítale por lo bien que lo ha hecho

Pero si vomita:

 No te enfade

      No cambies la actitud, levántate, recoge el vómito con tranquilidad y prepara otro plato y….

      Comienza de nuevo con tranquilidad y reforzando constantemente cualquier comportamiento que implique comer

       adecuadamente.

Sin enfados, sin escándalos, sin anticipar el fracaso, simplemente, empezamos de nuevo.

Ya sabes que en el difícil arte de educar tenemos que tomarnos nuestro tiempo. Practica estos pasos y observa a ver si hay cambios, no olvides que siempre puedes consultar tus dudas.


* Consulta siempre con tu médico para eliminar la posibilidad de un problema médico que pueda estar provocando los vómitos.