Notas para evitar un mal comportamiento

Recordáis las historias de Jorge y Silvia, eran dos chicos encantadores pero que a veces tendían a comportarse de manera muy llamativa, Jorge se rebelaba contra la comida y Silvia con sus responsabilidades en casa. Estas actitudes provocaban en sus padres una reacción inmediata de enfado y malhumor. En ese momento, comenzaba las discusiones, aumentaba el malestar y aparecía la sensación de agotamiento e incomunicación.

¿Quién empezaba el conflicto? Parece una cuestión irrelevante, ya que como vimos en el capítulo anterior “dos no se pelean si uno no quiere”. Además, no es cuestión de buscar culpables, ni de colocar etiquetas. Pero es que, aunque nos empeñáramos en buscarlos y los encontráramos tampoco nos resolvería el problema por lo tanto no nos aportaría nada. Sin embargo, si sería una magnífica opción plantearnos que podemos hacer para cambiar estas situaciones, aprender nuevos mecanismos y ponerlos en práctica en nuestra vida diaria. Parece fácil la solución, ¿verdad?, pues sí, estoy de acuerdo, es fácil. Sólo hay que conocer los principios básicos para el manejo del conflicto y aplicarlos de manera sistemática en la situación que crea problema.

Los principios fundamentales que tenemos que tener en cuenta, en este capítulo, por encima de todo son:

  • Mantener el control y no prestar atención a las conductas inadecuadas: llantos, gritos, pataletas, etc., y expresar el enfado de manera tranquila y sin explosiones.
  • Usar al técnica del disco rayado, es decir, repetir la orden constantemente y de manera pausada pese a las actitudes de los demás.
  • Ofrecer alternativas y negociar.
  • Usar refuerzos positivos ante conductas positivas, es decir, alabar el buen comportamiento, expresar sentimientos de alegría y orgullo por lo bien que se porta y animar a que lo siga haciendo así siempre.

Ahora veamos como aplicarlos en nuestros ejemplos:

Situación 1. Caso de Jorge

Situación inicial

  • No quiero comer, lleva una cosa verde (el perejil) y no me gusta”, dice Jorge con tono lastimero.
  • “No lleva nada ya te lo he quitado todas…llevas casi dos horas delante del plato y se me está agotando la paciencia”, responde el padre.
  • “NO QUIERO, NO ME GUSTA”, rompe a llorar y a gritar Jorge.
  • “YA ESTA BIEN HOMBRE”, grita también el padre, “YA ESTOY CANSADO, SIÉNTATE BIEN Y CÓMETELO TODO AHORA MISMO”.
  • “NO QUIERO, NO ME GUSTA… ¿PORQUE ME LO TENGO QUE COMER? NO ME GUSTA, NO ME GUSTA….” grita aún más Jorge.

Situación 1. Caso de Silvia

Situación alternativa

  • “No quiero, lleva una cosa verde (perejil) y no me gusta”, dice Jorge con tono lastimero.
  • “Claro que te gusta, Jorge. Cómete la comida si lo estabas haciendo muy bien” (Control, disco rayado, refuerzo positivo).
  • “NO QUIERO, NO ME GUSTA”, rompe a llorar y a gritar Jorge.
  • “Jorge, es mejor que no llores ni grites, con eso no vas a evitar el comerte la comida, así que tranquilízate y cómetelo todo” (Control, disco rayado)
  • “NO QUIERO, NO ME GUSTA… ¿PORQUE ME LO TENGO QUE COMER? NO ME GUSTA, NO ME GUSTA….” Sigue lloriqueando Jorge.
  • “Muy bien Jorge, no hay problema, no te lo quieres comer no lo hagas pero ya sabes que no te puedes levantar de la mesa hasta que no te lo hayas comido, a mi no me importa cuanto tiempo tardes, tengo todo el tiempo del mundo, tú decides” (control, disco rayado, refuerzo negativo).
  • “No me gustan las patatas, tienen una cosa verde y no quiero”, repitió Jorge, esta vez más pausadamente “Jorge, eso verde está muy bueno y te ayuda a crecer y ser más fuerte, y por eso es bueno que te lo comas. Además, si te lo comes todo pronto, podremos echarnos una carrera a los coches, antes de ir al cole, si no ya sabes que cuando vengas del cole tendrás que comerte todo lo que has dejado y tampoco tendremos tiempo de jugar a los coches. Ya ves, tú decides” (Control, disco rayado, negociación y refuerzo positivo)