¡Ay Dios mío….la adolescencia¡…..¡como temía este momento!

La imagen de la adolescencia es la de una edad crítica, incontrolable, llena de conflictos, choques y desencuentros,  Pero también es la época en la que el chico/a se descubre a sí mismo como un ser diferenciado capaz de conocer nuevas formas de relacionarse. Evidentemente, ello conlleva transformaciones en su conducta emocional, intelectual, sexual y social, y , por supuesto, también, en  la percepción  que nosotros tenemos de nuestros hijos y en la relación que mantenemos con ellos. Los esquemas que teníamos anteriormente en nuestra relación con ellos han de variar y ajustarlos a las nuevas necesidades de nuestros hijos.

Lo que, básicamente, observamos es que de repente nuestros hijos dejan de hacernos caso en absolutamente todo lo que decíamos nosotros,

– “Antes lo podía manejar, pero ahora, no hay quién pueda con él” …”Quieres manejar mi vida…”

Las discusiones aparecen continuamente, el enfrentamiento en la lucha de autoridad se marca y la distancia se hace cada vez mayor,

_ “Es que no le entiendo, no hay que lo entienda, no se puede hablar, no se puede hacer nada con él….”_”No me entiende, no le intereso, no le interesan mis cosas”

Pero, ¿ qué podemos hacer para mejorar esta relación? Bueno, este es un tema muy amplio y podríamos dedicar  tiempo a hablar  sobre ello, vamos a resumirlo en 3 actitudes básicas:

No interpretes estos cambios como algo personal.

Ponte en su lugar, siente empatía, ¿cómo te sentías tú cuando tenías su edad? Alíate con él/ella, ambos estáis en el mismo barco y entiende que nadie es perfecto. Recuerda que los conflictos son normales, implican diferencias de opiniones y son positivos. Sin embargo las peleas son destructivas, destrozan la autoestima, inhiben la evolución personal y limitan el desarrollo potencial de la persona.

Escucha activa y positivamente

 Escucha a tu hijo/a activamente, permítele expresar sus sentimientos y necesidades, quizás las cosas que le preocupan no se acercan a las tuyas, pero para ellos son importantes. Muestra interés por sus opiniones y preferencias y mantén una actitud positiva hacia tu hijo, reforzándolo/a con elogios, abrazos, besos, miradas cómplices y cariñosas. Déjale entrever siempre que necesitas de él/ella para solucionar los problemas o al menos para compartirlos.

Establece límites razonables

 Escucha sus necesidades, sus gustos y preferencias y trata de establecer límites razonables. Las normas son necesarias pero ante todo han de establecerse de manera consensuada, comunícate y haz que se comunique y negocia.

Muéstrale que te preocupas por él/ella,  y, ayuda y enséñale a ser independiente y responsable afrontando las consecuencias de sus actos y recompensándole cuando su comportamiento es adecuado.

No olvides nunca que nuestros hijos tienen las mismas necesidades que tenemos nosotros, todos queremos sentirnos escuchados, valorados y comprendidos, no somos  tan diferentes, ¿verdad?

 RECORDAR  QUE:

  • Aunque la adolescencia es una época de cambios no los tomes como algo personal
  •  Busca comunicarte con tu hijo/a escucha activa y positivamente
  • Las normas son importantes pero intenta establecer limites razonables