«El duelo es tan natural como llorar cuando te lastimas, dormir cuando estás cansado,comer cuando tienes hambre, estornudar cuando te pica la nariz. Es la manera en que la naturaleza sana un corazón roto. » Doug Manning

 

En la actualidad, la muerte, un hecho básico de nuestra existencia, un fenómeno natural e inevitable que nos afectará a todos antes o después es percibida, en general, como algo irreal, lejano, casi como un juego. Los actores están continuamente muriendo en la pantalla, las informaciones de masacres, atentados y cualquier hecho violento, nos bombardean convirtiendo todos los muertos en un simple número, nada importante. Ya no se velan a los muertos, debemos reponernos rápidamente de una pérdida, la vida sigue y no debemos perder tiempo en estar anclado en pasado -éste último segundo ya es pasado.

Pero, ¿qué es lo que pasa cuando nuestro trabajo nos acerca tanto a ésta realidad?, ¿qué pasa cuando tenemos que manejar situaciones de las cuales habitualmente tendemos a alejarnos?. Hasta ahora y a lo largo de los tiempos, la medicina ha considerado a la muerte explícita o implícitamente, como su principal enemigo. Su objetivo fundamental ha sido intentar superar la enfermedad y por consiguiente a controlar la muerte retrasándola lo máximo posible, pero a pesar de todo es algo inevitable, aparece con frecuencia y nadie nos enseña que hacer, cómo comportarnos. ¿Cómo debemos afrontar este suceso cuando ocurra?