Dos no se pelean si uno no quiere

¿Conocéis a Jorge?, Es un niño precioso de 6 años, con una energía tremenda capaz de poner el mundo al revés de todos los que le rodean, desde que se levanta hasta que se acuesta, en especial, durante la hora de la comida. En ese momento, tiene la atención de todo el mundo. Además de que sabe lo importante que es para sus padres que él se como siempre la comida y que esté muy alimentado.

El último incidente fue ayer precisamente cuando su padre ya desesperado le dijo que se comiera las patatas de una vez por todas:

  • “No quiero, lleva una cosa verde (perejil) y no me gusta”, respondió con tono lastimero.
  • “No lleva nada ya te lo he quitado todas…llevas casi dos horas delante del plato y se me está agotando la paciencia”, respondió el padre.
  • “NO QUIERO, NO ME GUSTA”, rompió a llorar y a gritar Jorge.
  • “YA ESTA BIEN HOMBRE”, gritó también el padre, “YA ESTOY CANSADO, SIÉNTATE BIEN Y CÓMETELO TODO AHORA MISMO”.
  • “NO QUIERO, NO ME GUSTA…¿PORQUE ME LO TENGO QUE COMER? NO ME GUSTA, NO ME GUSTA….” gritó aún más Jorge.

Y a Silvia, ¿la conocéis?. Es una adolescente de 13 años muy inteligente y responsable con sus estudios pero tiene un pequeño problema, las tareas de casa. Para ella el concepto de orden en su habitación no es el mismo que para el resto de la humanidad y para que hablar de cuando le toca poner la mesa, siempre esta cansada o tiene que hacer algo urgente y lo deriva a alguno de sus hermanos.

  • “Silvia, te toca poner la mesa…. vamos a comer”, le dijo su madre.
  • “¿Poner la mesa yo? ¿porqué?…que lo haga María, siempre me toca a mí”, contesto enfadada Silvia.
  • “Vamos Silvia, no empecemos, sabes que te toca a ti y punto, PON LA MESA”, gritó su madre.
  • “ES QUE TODO ME TOCA A MÍ, ESTOS DOS NO HACEN NADA. YO VENGO DEL COLE Y TENGO QEU HACERLO TODO, NO PUEDO DESCANSAR, NO ES JUSTO”, contestó Silvia chillando.
  • “¿QUE LO TIENES QUE HACER TODO? AQUI QUIEN SE ENCARGA DE TODO SOY YO QUE LLEVO TODO EL DIA TRABAJANDO PARA SACAROS A DELANTE, ASI QUE NO ME CUENTES CUENTOS SEÑORITA…PON LA MESA INMEDIATAMENTE O TE QUEDAS SIN SALIR”, amenazó su madre.
  • “¿HAS VISTO?….SIEMPRE ES LO MISMO, NO ME ENTIENDES, NADIE ME ENTIENDE”, grita Silvia mientras se va de la cocina dando un portazo.

¿No os parecen familiares este tipo de situaciones?, ¿Quién no ha tenido una bronca con un hijo, por no hacer esto o por haber hecho lo otro?. Yo creo que este tipo de ejemplos suelen ocurrir con frecuencia en nuestras casas y como siempre nunca hay un vencedor. Todos acabamos cansados, irascibles y por supuesto nuestros hijos no han aprendido nada, a lo sumo que si la próxima vez son más tenaces puede que consigan no comer más patatas en su comida o bien consiguen no tener que encargarse de las tareas. Pero, ESTO PUEDE EVITARSE.

Podríamos decir que de manera natural, la relación entre padres e hijos está marcada por el conflicto, la diferencia de opiniones, la aceptación de la autoridad, la diferencia generacional, etc. Lo importante es reconocer cuando hay un problema y tratar de atajarlo desde el principio. Para conseguir esto podemos recurrir a dos caminos: uno constructivo y otro destructivo.

Las discusiones de imposiciones y gritos por ambas partes son indiscutiblemente destructivas: nos cansan físicamente, nos limita emocionalmente, destruyen nuestra autoestima ( – no puedo con ésto…-), cuando no nos pone en evidencia delante de los demás (-Dios mio, qué verguenza todos los vecinos nos están escuchando, ¿qué pensarán de nosotros?.

Sin embargo, la solución de los conflictos por una vía positiva fomenta el crecimiento emocional y personal de cada uno al mismo tiempo que permite que las partes en discordia desarrollen su máximo potencial en su capacidad para resolver problemas, buscando soluciones adecuadas y viables para todos.

Ahora lo más importante no es saber que conseguir solucionar los problemas por una vía constructiva es buena sino que debemos aprender cuales son las estrategias adecuadas para conseguirlo. Eso es lo que vamos a hacer a partir de ahora, periódicamente iremos presentando herramientas sencillas y útiles para resolver todos esos pequeños problemas familiares que inevitablemente nos asaltan diariamente. Quizas al principio será difícil no dejarse llevar por las circunstancias e incluso por ese deseo nuestro de igualar en nuestro comportamiento al de nuestros hijos, pero con constancia y tenacidad las discusiones con nuestros hijos será producto del pasado.

De momento es importante recordar que:

  • Los conflictos son normales, lo importante es identificar los e intentar resolverlos
  • Hay posibilidad de resolver los problemas por otras vías constructivas
  • Afrontar los conflictos y tratar de encontrar soluciones viables para todos permite el cremimiento personal
  • Dos no se pelean si uno no quiere